Plan de reactivación del sector turístico
Viajar nos permite buscar nuevas experiencias, conocer nuevas culturas, estilos de vidas, nuevos destinos, idiomas. Sin embargo, el turismo es uno de los sectores de la económica que más afectados se han visto con la llegada del COVID-19, por lo que se prevé que el turismo internacional se reducirá entre un 20% y un 30% en el 2020.

El turismo es uno de los sectores que tiene una gran relevancia en el crecimiento económico de todos los países. Diversas personas alrededor del mundo visitan distintos lugares turísticos, tanto a nivel nacional como internacional, en donde algunos se ven motivados a viajar por recreación, otros para estudiar en el extranjero o visitar algún pariente cercano, y muchos otros por negocios.

Viajar permite a las persona buscar nuevas experiencias, conocer nuevas culturas, estilos de vidas, nuevos destinos, idiomas, gastronomía, creencias, y brinda una oportunidad de crecimiento personal y profesional. Por lo que el turismo en lo referente a la actividad económica se define como todos aquellos bienes y servicios que se ponen a disposición para atender la demanda y el consumo de los turistas y/o visitantes que efectúan un viaje turístico en un sitio local o extranjero.

Por esta razón, el turismo es uno de los sectores de la económica que más genera empleos, obras de infraestructura y el surgimiento de más establecimientos gastronómicos y servicios hoteleros. Se ha convertido en uno de los principales elementos en el comercio internacional, y representa al mismo tiempo una de las mayores fuentes de ingresos para muchos países en desarrollo.

De acuerdo a la Organización Mundial del Turismo (OMT), en el 2018 se registraron en todo el mundo cerca de 1.400 millones de llegadas de turistas internacionales, lo que equivale prácticamente a la sexta parte de la población mundial. Mientras que en el 2019 el turismo internacional creció un 4% hasta 1.461 millones.

Esto no hace más que evidenciar la importancia global de esta industria, la cual es responsable de la creación de más de 120 millones de empleos. Además, las actividades generadas por los sectores de hotelería, agencias de viaje, el transporte de pasajeros y las industrias de entretenimiento, consiguen atraer una importante inversión pública y de capital privado.

De hecho la OMT estimaba que para el 2020 el turismo crecería más, entre un 3% y 4%. Sin embargo tras la llegada del COVID-19 y sus devastadores efectos en la economía se prevé que el turismo internacional se reducirá entre un 20% y un 30% en 2020, en comparación con las cifras de 2019.

Actualmente el turismo es uno de los sectores económicos más afectados por la falta de vuelos y reservaciones lo que conlleva a una baja en los ingresos de las empresas que se dedican a ofrecer este tipo de servicios turísticos a viajeros de todo el mundo. El 80% de estos negocios está compuesto por pequeñas y medianas empresas (pymes), lo que hace que millones de puestos de trabajos  se vean en riesgo debido a que nunca antes en la historia habían existido tantas medidas restrictivas de viaje como lo que está sucediendo ahora con este nuevo coronavirus.

De conformidad con la OMT establece que en las Américas el 80% de los países cerró sus fronteras al turismo internacional, ya que son medidas adoptadas para disminuir los casos de contagio en sus residentes.

Debido a esta situación diversos países están creando planes para reactivar el sector turístico, que pese a las adversidades actuales que afrontan empresas de este rubro, la OMT enfatiza que se debe tener cierta resiliencia ante esta crisis sanitaria y tomar acciones que permitan generar nuevos empleos después de que pase lo peor de esta pandemia. Además hace mención a que los gobiernos de cada país tengan en cuenta dentro de sus planes económicos de reactivación, a este sector, especialmente con ayuda de cooperaciones internacionales.

Por lo que en la región centroamericana, en el país de Guatemala donde el turismo genera 180 mil empleos directos y 460 mil indirectos, también se vio afectado, por lo que el Instituto Guatemalteco de Turismo (INGUAT) planeó desde el 27 de marzo del 2020 en realizar varias acciones para impulsar este sector con el fin de reducir los efectos negativos que dejará la pandemia del COVID-19 en los sectores económicos del país.

Según estimaciones de la OMT, el turismo internacional en Guatemala podrían representar un 67% respecto a visitas y un 68% de divisas menos en comparación a los datos del 2019 cuando se recibieron 2,559,599 visitantes y US $1,249 millones de divisas.

Consecuentemente, el INGUAT se encuentra realizando campañas de renovación y de sensibilización para apoyar la reactivación del sector en el momento oportuno, media vez las medidas restrictivas gubernamentales lo permitan para que los viajeros puedan movilizaciones dentro del territorio nacional.

Se prevé que el turismo se reactivará gradualmente, y se impulsará principalmente el turismo interno, ya que en una encuesta realizada por INGUAT se determina que el 68% de las personas prefieren visitar un destino turístico interno como parques ecológicos, reservas naturales, sitios arqueológicos, entre otros. Por tanto, la Dirección de Desarrollo del Producto de la INGUAT  está preparando unas Guías de buenas prácticas sanitarias para la prevención del COVID-19 para el sector turístico, el cual es aplicable a todos los negocios de este rubro.

Además están realizando diversas ofertas y paquetes turísticos de las siete regiones del país, los cuales se publicarán en la página paseoguatemala.com para que los habitantes lo tomen en cuenta a la hora de seleccionar su destino turístico.

Recientemente se están incentivando capacitaciones 15 municipalidades prioritarias para que inicien con la elaboración de sus propios Planes de Desarrollo Turístico Municipal y de proyectos turísticos Post-Covid-19.

Algunas de las campañas que se podrían lanzar para la reactivación del turismo internacional para el mes de agosto es la de Marca país, la cual en Guatemala hasta la fecha se había manejado con el concepto de “Guatemala, corazón del mundo maya”.

En Costa Rica el turismo es uno de los principales motores de la economía de este país. Por lo que la ministra de turismo, María Amalia Revelo y su equipo de trabajo del Instituto Costarricense están diseñando un plan que guiará la reactivación del sector turístico nacional, el cual se trabaja de manera conjunta con las acciones económicas y sociales que el ICT ha efectuado desde el inicio de la emergencia sanitaria para sacar a flote a las empresas y apoyar a los profesionales de la industria.

Esta iniciativa está dividido en tres fases: la primera etapa fue la revisión del estado actual de industria turística, determinación de las tres grandes áreas de trabajo para la reactivación y el establecimiento de ocho equipos técnicos para diseñar las estrategias pertinentes para cada una de las prioridades identificadas.

La segunda fase se completó en el mes de abril, donde se establecieron las acciones, el qué, cómo y cuándo, así como el presupuesto disponible para ejecutarlas. La tercera fase consistirá en la revisión y análisis del plan por parte de la Junta Directiva y públicos interesados para luego ejecutar las acciones.

En Panamá el turismo genera 40,000 empleos directos y 100,000  indirectos. Por lo que la Autoridad de Turismo  de Panamá (ATP) presentó una propuesta denominada  Plan Estratégico para la Reactivación de Empresas, Servicios y Actividades del sector Turístico, para implementarlo tras los efectos del coronavirus.

Estas acciones del plan contemplan tres fases: en la primera fase se propone que que se permitan los recorridos en áreas protegidas, senderos, montañas, playas, así como todas las actividades deportivas propias de estos sitios naturales.

La fase 2 propone la  reapertura de aeropuertos, hoteles, agencias de viajes y turoperadores, así como la aprobación de medidas económicas; mientras que  la fase 3 establece que se permita a una capacidad del 60% la realización de reuniones, eventos y congresos.

En sí, el objetivo de todos estos planes de reactivación turística es obtener una mayor riqueza económica y social para impulsar el desarrollo del turismo nacional e internacional con base a la sostenibilidad, el fortalecimiento de las instituciones nacionales, regionales y locales y el incremento de las inversiones extranjeras.